Códigos de la milonga

Los códigos de la milonga son normas que regulan el comportamiento social en el salón
de baile. Algunos milongueros los conocen, otros no tienen idea de su existencia, otros los
conocen, pero los ignoran. En la milonga existen códigos que se supone hay que respetar
cuando se va a estos lugares. Antiguamente, en las milongas, a quienes no respetaban
los códigos de la milonga, se adelantaban, golpeaban a otras parejas o tenían un
comportamiento inadecuado, directamente se los sacaba a codazos de la pista. Así, sin
más: los hombres que rodeaban a los indeseables los iban arrinconando y empujando a
codazos, mientras bailaban como si nada.
Cómo surgieron
Su origen coincide con el nacimiento del tango salón, entre 1912 y 1920. Dependiendo de
las circunstancias advertidas durante el baile y las condiciones morales de las épocas,
algunos fueron agregándose con el correr de los años mientras otros cayeron en desuso.
Los primeros códigos fueron dados a conocer en 1916 a través del libro de Nicanor Lima:
“Método de baile teórico práctico para bailar el ‘Tango Argentino’ de salón.”
Hacia finales de los años ’30 también nos acerca una serie de códigos el profesor
Domingo Gaeta, titular de la academia que llevó su nombre, y creador de un curso de
baile por correspondencia. Muchas de estas reglas, se moldearon con los años y fueron
transmitidas a las siguientes generaciones.
En su libro “La pista del abrazo” (contemporáneo), Gustavo Benzecry Sabá reúne 36
códigos, docente e investigador, se tomó el trabajo de recopilar y comentar estas normas
tácitas que reformulan en tiempo de baile ciertos valores culturales hoy en crisis (como la
consideración hacia el prójimo, la protección de la mujer y la cortesía en general).
La importancia de los códigos
Los códigos permiten que en un espacio reducido con 500 personas, no haya casi nunca
peleas, permiten una auto-regulación, los milongueros son los encargados de hacer
respetar eso.
Las milongas son el único lugar en el que todas las edades se interrelacionan, y todo eso
funciona porque hay respeto y códigos, que permiten socializar. No nos olvidemos de que
el tango es, ante todo, un “baile social”. Es necesaria una estructura que permita que
nadie se sienta invadido por el otro.
Algunos de los Códigos y su explicación
1.– Los de la pista (normas de tránsito)
Normalmente todos ellos son de gran importancia para el normal desarrollo de la milonga.
2.– Generales (usos y costumbres)
Estos segundos, son bastante más flexibles, y se adaptan habitualmente a la idiosincrasia
de cada lugar o de cada milonga.
1.-De la pista (normas de tránsito)
La pista es el lugar central de la milonga, no sólo por su ubicación física si no también por
su importancia, tiene sus propios códigos, y mejor estar al tanto de ellos para evitarse un
mal momento o pasar papelones.
– Uno de los dos lleva y el otro sigue. Estos roles, claramente definidos, son necesarios
para alcanzar la coordinación que tanto maravilla del tango danza. Puede verse como
machista, por el hecho de que el rol de conductor suele ser ejercido por el hombre y la
mujer (habitual encargada de seguir) debe “entregarse” a sus decisiones, pero es parte
fundamental de la mecánica convencional del baile.
Se circula en sentido anti horario. Las parejas tienen movimientos de rotación sobre sus
propios ejes y movimientos de traslación a largo de la pista. Esos movimientos de
traslación ocurren en sentido contrario al de las agujas del reloj.
Existen varios carriles/círculos, desde el más grande en el borde de la pista, hasta el
más pequeño en el centro.
Los más hábiles bailan por los bordes y los menos hábiles por el centro. Sólo los
bailarines con cierta experiencia aceptan la mayor exposición visual que implican los
bordes. Por otro lado, es un área que requiere más destreza (al estar en general más
poblada) y mayor desplazamiento en la pista con una determinada dirección.
-Los bailarines principiantes bailan en los círculos internos para no molestar la circulación
de los que bailan mejor (o creen hacerlo).
No se debe pasar de un carril a otro. Si la pareja que está adelante no avanza, se
espera. Uno no se tiene que meter en otro carril con el argumento de que ahí sí hay lugar,
porque puede provocar accidentes.
Las parejas no se adelantan. Salvo que la pareja que nos precede se haya detenido por
mucho tiempo, cabe siempre esperar apelando al ingenio, cual avión que da vueltas ante
un aeropuerto congestionado. Es que la ansiedad de pasar a una pareja, además de
descortés, suele redundar en un choque en ese lugar deseado, adelante de ambos. Lo
más probable es que las dos parejas confluyan y choquen o se molesten, dejando un
espacio vacante detrás.
– No hay que encerrar a la pareja que está adelante. Hay que dejarle el espacio necesario
para dar los pasos correctamente, y pensar que esa pareja que nos precede puede hacer
un giro, etc.
En caso de choque, se pide disculpas. Si bien la gran mayoría de los choques son
involuntarios, todo contacto perceptible es una molestia y un corte a la fluidez que
caracteriza al baile. Por eso, corresponde que el principal responsable del choque pida
disculpas, o que ambos lo hagan cuando la responsabilidad es más o menos compartida.
En el ámbito del baile de tango, chocar es una falta propia del varón, que decide el uso
del espacio. la disculpa le corresponde a éste y suele llegar a través de un sutil gesto con
la mano o de una palabra a media voz previo contacto visual con la pareja perjudicada.
Prohibido hacer paradas: Salvo que se esté bailando en el centro, lo ideal es nunca
detenerse más de uno o dos compases en un mismo lugar, aunque obviamente hay que respetar la velocidad a la que se mueven los otros bailarines.
Prohibido marcha atrás: Evita hacer movimientos en contra del sentido de circulación de
la pista, especialmente si estás de espaldas.
En la milonga no se corrige ni se enseña a bailar. Aunque frecuentes, las marcas que no
llegan o los pasos que no salen según lo previsto suelen ser minoritarios y conviene no
sobredimensionarlos con detenciones del fluir coreográfico y mucho menos con
discusiones sobre qué falló. Es de muy mal gusto ver que alguien “enseñe” durante los
bailes en una milonga. La enseñanza se deja para las clases o quizá en las prácticas.
– En la pista no se camina. Por respeto a los bailarines, que en muchos casos ya se ven
limitados por la cantidad de colegas en pista, no se debe pasar caminando. En caso de
que no haya pasillos disponibles para dirigirnos a nuestro destino, siempre cabe la
posibilidad de esperar el final de la tanda.
No hacer ganchos ni voleos altos cuando la pista esté llena, para lucir bailando, la mujer
no necesita ganchos y voleos altos cuando la pista esta colmada de milongueros. Los
tacos (particularmente femeninos) son muy peligrosos para la indumentaria y la anatomía
de los vecinos. Esta precaución se extrema cuando la pista está muy poblada y se relaja
cuando hay más lugar disponible.
El hombre no debe avanzar de espaldas salvo que la pista esté muy vacía, el hombre
nunca debe avanzar de espaldas, solamente debe hacerlo de forma que lo permita su
visión.
– El hombre debe interrumpir una secuencia si hay riesgo de choque.
2.-Generales (usos y costumbres)
– Cada milonga tiene su “código”, y cuando llegamos a alguna milonga que no conocemos
debemos descubrir cual es, y esto es lo interesante. Tomarse el tiempo para entender lo
que esta sucediendo y cuales son las reglas.
– La música se organiza en tandas. Grupos de aproximadamente cuatro temas se
suceden separados por cortinas de menos de un minuto. Cada tanda tiene una
característica que aglutina a los temas que la componen, ya sea la orquesta o el ritmo
(tango, milonga o vals). El final de cada tanda habilita un segmento para descansar, ir al
baño o simplemente cambiar de compañero.
Entre tema y tema se rompe el abrazo. Hay un período de aproximadamente 10
segundos en el que la pareja descansa del tema anterior. Se desprende de aquella lógica
musical y se prepara para la siguiente pieza musical. Al reiniciar el baile la mujer debe
esperar que el hombre la abrace primero.
Se invita a bailar cabeceando. cuando un hombre quiere sacar a bailar a una mujer,
realiza un leve cabeceo . La mujer tiene dos opciones: quiere bailar con ese hombre, le
devuelve el cabeceo, se levanta y se dirige hacia la pista, pero eso sí, no va al encuentro
del hombre,es él el que se tiene que acercar hasta ella. Si acaso no quiere bailar con ese
hombre: simplemente lo ignora, hace como que no lo vio, y sigue con la mirada dispersa
por el salón.- El que saca a bailar es el hombre, aunque ese código está desapareciendo en las milongas
informales.
– Las mesas deben estar alrededor de la pista. Una distribución tal del público sentado
permite el cabeceo cruzado a través de la pista entre tanda y tanda, suele generar pasillos
para circular sin interrumpir el baile y permite una visión lo más equitativa posible de la
pista. Observar a las parejas, además de enriquecedor y placentero, resulta muy útil para
elegir al futuro compañero o compañera.
– Los “habitués” se ubican en el mismo lugar. Esto facilita su ubicación y reconocimiento,
tanto para quienes buscan a quién “sacar”, como para quienes esperan ser “sacados”. Por
lo general, las mesas implican a su vez un espacio que potencia o genera vínculos de
diverso tipo: amistades, parejas, conocidos, etc.
Durante el baile no se habla ni se mastica chicle. La concentración que requiere el baile,
así como una atenta escucha de la música que está sonando, desaconsejan los diálogos
durante el baile. En la milonga abundan otras ocasiones para charlar. Entre tango y tango
es el momento de la conversación, momento oportuno para « el chamuyo ».
Si la mujer desea bailar con distintos hombres no debe mostrarse en pareja. Por motivos
diversos, la mujer que llega o se va acompañada sólo por un hombreo o se sienta
solamente con un hombre, tiende a ser descartada por el ojo del varón, a menos que ese
hombre salga a la pista primero con otras bailarinas.
Se baila toda una tanda con la misma persona, nunca esta bien visto dejar a la pareja de
baile antes del 4to tango, ya que muchos al observar esta situación pueden pensar que la
persona abandonada baila mal o tiene actitudes desagradables. Cuando se está bailando
y se dice “gracias” quiere decir que esta persona ya no quiere seguir bailando, en caso
contrario se debe agradecer apenas en el final de la tanda. Es de mal gusto que el
hombre saque a bailar a una mujer en la última pieza de la tanda, esta estrategia es
utilizada por aquellos hombres que tienen dudas de cómo baila una mujer, lo correcto es
que la invitación sea en la primera o en la segunda pieza musical, dependiendo de cómo
estén armadas las tandas.
Al terminar la tanda existe la costumbre de que el caballero
acompañe a la dama hasta su mesa.
– Si toca una orquesta, el primer tango no se baila.
No se “aprieta” a la mujer, se la abraza firme pero suavemente
La higiene también forma parte de un código. Estar limpio, fresco y con buen aliento es
fundamental. Hay bailarines/as que hasta llevan ropa de recambio en tiempos calurosos.
Hay quienes van a una milonga y fundamentalmente quienes son de la vieja escuela, que
considera que es imprescindible ir con zapatos y no con zapatillas bien peinado y con
corbata, esto debemos conocerlo al momento de la elección de la milonga donde iremos a
bailar.

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